OPINIÓN



FRANCIS BALLESTEROS




frankan@algonet.se




 

 

SeXuS

*El entusisamo es la condición primera de la salud plena.

Lo demás es lotería: genes propicios y vientos favorables.-

*La pasión es la causa primera del entusiasmo.

Cualquier otro efecto es del todo secundario.-

*La atracción sexual es la fuente más clara de pasión,

y en sus charcos de agua pura nadan los niños y cantan las ranas

*Sólo con sexo no se llenan las Biografías (o tal vez sí),

pero sin sexo se tronchan las flautas

y se congelan las guitarras.-

 

Despertad, armas dormidas,

que llegó la primavera.

Pieles lúbricas y puras,

preparáos para el encuentro:

-estoy contento estoy contento estoy contento estoy contento

porque hay una cosita mona que me mira sonriendo.

 


TeaTRiTo

En la ciudad de los calvos la noche es sofocante y húmeda

como los muslos de una inglesa, tan caliente

como para penetrar en un zaguán gótico

buscando refugio entre crucetas y arbotantes.

Piedra, madera y vidrio, y a la izquierda,

como de broma, un teatrito barroco

con querubines dorados, títeres con cola y tridente,

naturalezas vivas y muertas, laúdes, violas de gamba

y mujeres blancas, desbordantes, suculentas,

a punto de ser devoradas por los sátiros...

Una rata se despista entre sillares, reclinatorios y botellas de ron,

provocando la lujuria del sacristán y su mancebo,

que sacuden sus escobas para empalarla. Violas de gamba.

- "¡Tápese, mujer, que no somos de madera...!",

rezonga en inglés un astronauta

al contemplar los senos envenenados de una virgen.

Música de flautas, frotar de cuerdas metálicas

por los cuerpos y los aros.

No te tapes, mujer, que sí somos de madera.

Que somos como las flautas, como las ratas,

los querubines, los sátiros y las escobas,

y por eso ardemos en las noches góticas de verano

cuando los sacristanes vuelven la espalda

y el teatrito rezuma su esplendor.


HaYaS, LiBRoS y oCTaViLLaS

Obélix, Crispín, Gorgias de Leontinos,

una Marquesa y el Demiurgo de un Espejo

paseaban apaciblemente por una avenida de hayas y libros

cuando fueron asaltados por una hermosa joven

que repartía cultérrimas octavillas para disimular

sus taras monstruosas.

– Pónganos cinco cervezas –dijo Obélix–

para que mis amigos y yo apacigüemos nuestro resentimiento

y nuestra sed de mal.

Dos policías conducían sendas motos

repartiendo analfabeta seguridad ciudadana para disimular

sus taras monstruosas.

El sol relucía sobre los libros y las hayas.

Pan y circo. Primavera. Y buena letra.

 

 

MuSaS y BaCaNTeS

Qué fácil es quedarse quieto mientras la brisa de los años te despeina.

Más fácil aún que abrir un agujero en una piedra,

en un amanecer de pergaminos, en la sorda navaja de una trompeta,

y que la nada espante a los bisontes.

Una estampida de notas huye desbocada por mis venas

al encuentro de la santa euritmia. Nadie sabrá nunca del todo

cuánto duró la inmaculada concepción de mi sonata,

pues nadie sabe contar el tiempo de las galaxias

ni calcular el peso específico del mármol sonoro.

Dicho esto, encendamos las velas de adviento

para que alumbren nuestros hermosos cuerpos

tendidos junto al clavicordio,

flotemos en la nube del no-saber al amparo de las musas,

y que danzas de bacantes nos embriaguen

hasta decir basta.

 

 

 

ANeSTeSia y CaTaRSiS

 

No me despiertan la luz ni el canto de los pájaros

mientras transito en sueños por las catacumbas del secreto.

Son unas carcajadas de gaviota

las que me devuelven violentamente al agujero

en virtud de la ley gravísima de las manzanas.

Así que sigo solo y renegrido en mi mazmorra, mas yo también me río

como un demiurgo preso y loco, como el enano de Lagerkvist, esperando a que el amo me extrañe y me libere.

Sí: quien espera desespera, quien se frena se desenfrena.

Pero la risa es más ligera que el aire y flota sin ton ni son.

Gas hilarante y risa gaseosa. Anestesia y catarsis.

Cómo no reír si todo es una broma... La piedra y la negrura.

Las ratas, las nubes, las coles y las cumbres de Bruselas.

El amor y la muerte y las sardinas.

Por eso se tronchan las ásperas gaviotas

cuando desayunan en la orilla su carroña.

Por eso yo me troncho y me atraganto

royendo el grave corazón de una manzana.

 

 

 

 

eL LáTiGo

Si las pequeñas cosas de la moral son inefables

y el canto del gallo traiciona a quien predica,

ebrio de alcohol y de rocío,

las últimas razones de la sociología,

entonces estamos sordos como regaderas

o confundimos silogismos con alejandrinos.

Motivos estos para no desesperar,

para seguir aguardando una señal

por el puro deleite de aguardar,

columpiándonos sobre el ridículo de la ciencia futura

en segundas rondas de financiación,

en divorcios deseables e historietas.

Por eso y por nada más,

cuando vayas con sociólogos

no olvides el látigo.

 

 

 

Happy ends?

Las despedidas siempre son un poco tristes. Si acaso,

el final de una pesadilla podría llamarse feliz,

como los ensueños del opio con haches intercaladas aquí y allá.

Pero hasta los malos tiempos, una vez superados,

dejan un poso de melancolía en el recuerdo

para lectura de brujas y adivinos universitarios.

 

Melancolía. Nostalgia, una forma de dolor.

Por lo que se fue y no volverá.

 

Por lo que nunca se tuvo y se perdió.

Toda historia tiene su final, siempre un poco triste,

como el adiós a la vida

del loco Wagner y de los gladiadores moribundos.

(Sí: nuestro comienzo fue maravilloso,

¡gloria al amor en las alturas!

¿Conseguiremos hacer feliz nuestro final?)

 

Pero no enfermemos de nostalgia, alegres compañeros

de nave y de destino.

No nos instalemos en el recuerdo,

cuando sabemos que nos basta con dedicarle corteses visitas nocturnas

para obtener la dosis estrictamente necesaria

de dolor, vértigo y melancolía,

de risa, gozo e iluminación,

de indiferencia absoluta o de viento favorable

para proseguir la travesía.

Como cuando vamos al cine.

Como cuando cerramos los ojos.

 

CaNCióN DeL MaNiCoMio

Una fila de locos

Arrastrando cadenas

Con los ojos vacíos

Y los culos al aire

Circulando sin mapa

Direcciones prohibidas

Cantinela infinita

Enseñando la lengua

Al eterno regreso

Sin retorno.

...

El embudo en el cráneo

El columpio vacío

Las bacantes dormidas

Pase usted el primero

Dos encabalgamientos

Sinalefa y desmonte

El bozal encendido

El cuchillo mellado

Procesión de los santos

Sin retorno.

...

Tramontana y siroco

Primavera en el rostro

La verdad por delante

Por detrás las trompetas

Extraños aquelarres los de los cuerdos...

 

La aNuNCiaCióN

 

Se puede ser muy pobre y tener una vaca,

una vaca sin leche ni cornetas.

Se puede ser eternamente lactante

y llegarse a morir a algún establo

sediento y asaetado por las musas.

Se puede andar descalzo y ser amado

sin por ello deducir causas o impuestos.

Se pueden imponer sin condiciones

alas de bogavante a nuestros héroes

mientras estallan orquestas y mugidos.

Se puede ser un ángel mentiroso

y salir a volar todas las noches.

Podríamos bailar mientras dormimos

si la música bendice tus latidos

y tú los míos.

 

GALAXINA

 

Si me cuesta despertar no es por pereza.

El agua de la vida filtra las estampas del deseo

y suspende el desfile de las horas.

 

Si me instalo en el reino de la niebla

no es por inhalar los vapores soberbios del alba

sino por someter el rastro de las causas al aliento.

 

Si reniego de las gafas y las rectas

será que soy amigo de los fetos

y añoro la visión líquida de los caracoles.

 

Si frecuento el paisaje ahorcado de los sueños

no es por melancolía.

Es porque adoro tu presencia sin razones ni reglas ni relojes.

 

Si te invoco cada noche en la frontera

es para atravesarla furtivo y sonriente

y bailar contigo donde siempre.

 

La intranquilidad del lago turba al pez de luna llena.

Pero a nosotros, Galaxina,

nos serena.

 

 

úNiCo PeNSaMieNTo

Conozco una obsesión que te persigue,

un vicio del que estás enamorada,

una leve cojera aristocrática,

una rara intuición para los ángulos

que te confiere estilo mientras ardes.

Yo sé de una locura que te estorba

pero que no te duele más que el limbo

donde van a parar todas las ranas

mancas y amargas, ranas sin sabores.

He soñado una orilla en la que juegas

a tomar decisiones y a dar besos

mojándote los pies y las pestañas.

¿No hay nada más que yo pueda decirte

para que no lo pienses más y olvides?

Duérmete ya, dulzura, y saborea...

(......)

 

La LoCuRa DeL eSCaRaBaJo

¡Oh, Aniara, aniara sepulchralis,

cicindéliae con alma de metal,

escarabajo tigre, nave espacial!

Oh, Aniara: adónde vamos, dónde me llevas...

Hoy no sé qué hacer ni qué pensar siquiera,

ni encuentro mi equilibrio al asomarme

al reflejo de mi lamparita.

Debe de ser el cielo y mi grisura

o que al desandar caminos he olvidado mis huellas en la escarcha.

He olvidado dejar huellas y me pierdo.

Tengo frío.

 

Adónde vamos, Aniara, dónde estamos...

Temo asomar la frente por tus crótalos,

temo caer cegado por la noche

y que me muerdan los perros, que me desprecien las vacas.

La distancia es tan inmensa que no importa:

yo sigo solo, contigo, y vivo aquí.

Aniara: tengo frío y tengo sueño.

Me mareo de vértigo y me amparo

en la estela que deja la locura.

Tengo sueño.

 

NiÑo De PeCHo

 

¿Cuántas patas tiene una araña?

¿Cuántas jorobas tiene un camello?

La diosa de ocho brazos me acunaba con compás travieso

para escándalo de obispos sordos y organistas

que renegaban de sus propias gibas.

No recuerdo quién me secuestró

ni quién clavó sus uñas en mi frente

mientras la congregación aullaba sus pecados

y ardía de impudor y de vergüenza.

- No eres nadie, a nadie importas,

nadie serás, ni polvo que no existe.

Lo que recuerdo es un miedo oscuro,

el desamparo sin verbo de los niños.

¿Qué vamos a hacer, entonces, los sin dientes?

¿Qué destino nos esperará desnudos?

Sordos, mancos, mansos o asesinos,

podemos serlo todo menos huérfanos.

Yo, fugitivo del pecado y la vergüenza;

yo, entre camellos y arañas escondido;

Tres veces yo, que reconozco

el escalofrío familiar de tus abrazos,

y sufro el deseo de huir hacia tu tela,

escojo hundirme ya en tu pecho hermoso,

lácteo, tibio, redentor, y hacerme eterno.

Polvo eres tú, mi diosa, luego existo.

 

 

HeRVoR De HuMaNoS eN uN QueSo

Siento el hervor de humanos en un queso

cada vez que regreso a mi tangente.

La verdad se fermenta en una cuba,

la mentira se incuba en una orquesta.

Mis dedos de gitano se atornillan

en la hendidura roja de un embudo.

Verdad es el examen de tu cuerpo.

Mentira es casi todo lo que toco.

El sapo que no quiere ser tragado

huye por la garganta de una cebra,

pues mi verdad le sabe siempre a poco.

La rubia soledad que me desvela

es un puñal para la niña insomne

que hierve y se me clava de mentira.

 

MaNiFieSTo

Si la belleza es convulsiva y la verdad revolucionaria

¿Por qué llevamos tantos años soportando a los mismos artistas,

a los mismos dirigentes, a los mismos profetas

(creadores de opinión los llaman ahora)?

¿Habremos de hacer caso a los apóstoles de pensamiento blando

y músculo duro, y recitar cada mañana,

mientras hacemos nuestra tabla de abdominales:

"nada hay nuevo bajo el sol,

ya no hay alternativas, la historia ha terminado"

¿Nos lo vamos a tragar todo tan contentos

y sin rechistar?

***

Antes de que pase el tiempo y no regrese,

y de que lluevan meteoritos y serpientes,

no tendremos más remedio que mover

nuestros neumáticos culos

y dejar algunas cosas claras (dos o tres)

aunque sea a gritos

los jóvenes pensamos, actuamos, sufrimos y gozamos,

estamos hambrientos de belleza y de verdad,

y sabemos escribir versos y hacer revoluciones,

amar con pasión y encender hogueras,

así que cuidado con nosotros.

 

DeSCoLoQue

Yo me coloco y descoloco y salto,

Y es entonces cuando más te extraño,

cuando recuerdo los paseos a caballo

o las largas travesías sobre el lomo de una seta,

inhalando siglos y viendo vibrar las piedras

ya sin temor ni arrepentimiento.

Hay que pasar mucho miedo

para perderlo del todo.

Yo me centro y me descuelgo,

hablo y callo y no paro de bailar.

No importa en qué círculo me halle

ni lo que crujan otros brazos presumidos.

Viajando me veo de lejos

y al volver la mirada no me encuentro.

Mis huellas son campanas sin ton ni son

que me advierten con su hermosa polifonía de caminos

del incendio que prende en los penachos de los sioux

y en la helada soledad del gato de las monjas.

Yo me espero y contraespero

para nunca llegar antes de tiempo a mis citas contigo.

Yo me coloco y descoloco y salto

como una pulga ensangrentada

mientras se me escapa un otoño entre los dedos.

Porque hay que pasar mucho frío

para arder del todo.

© Francis Ballesteros  

 

MoRiR De CoSaS RaRaS

Mueren de desamor los perros cuando el amo

es condenado a saltar desde algún faro

y estrellarse entre las rocas y las olas.

Mueren de amor las almas desdichadas

al asalto de un gozo sin palabras.

Mueren de envidia los verdugos

y de tristeza los desterrados,

mas sobreviven los que se nutren

de dolores viejos y arcanos, de venganzas,

sin que nadie sepa por dónde ni por qué.

Tales son los misterios del sentir brujo y oscuro

y de otras pasiones líquidas que a menudo

condenan sin querer nuestros destinos

a que se estrellen en las rocas del Cantábrico.

A que se mueran de amor y cosas raras.

© Francis Ballesteros  

 

 

SeCTaS

De vez en cuando, y siempre a deshora,

emerge de una larva algún zángano despistado

dispuesto a darse un chapuzón de cuerpo entero

en voluntad propia y redenciones ajenas.

Nihil novum sub solem.

La fórmula no siempre es la misma,

pero el mensaje es idéntico: El mundo se acaba,

o conmigo o contra mí, o dentro o fuera, o Yo o el Caos.

Y el primer cómplice es el más difícil,

pero siempre hay un roto para una palangana.

Una vez derretido el hielo, comienza la inmersión

en las profundidades del cisma, en las regalías del espectáculo

y en la hipnosis analgésica y devota de la voz del amo.

Al final del ensueño no hay más remedio

que arder como una berenjena, o bien partir la baraja,

salir corriendo y empezar una nueva vida, esta vez como rana.

© Francis Ballesteros  

 

MoNoGaMia

Una loba y un lobo atraviesan

el bosque infinito sobre una línea recta,

uno tras otro, toda la vida,

hasta que un mal rayo les parte y les separa.

Algunos hombres tienen el privilegio

de elegir el número de esposas

y multiplicarlo por la raíz cuadrada de dos y viceversa.

El resultado de su pasión varía según San Mateo y las ondinas.

Yo susurré a una mujer al oído interno:

Soy polígamo de conveniencia, monógamo de vocación,

y prometo serte fiel y respetarte

hasta que la muerte del amor nos parta y nos separe.

© Francis Ballesteros  

 

LoBoToMíaS

Hay quien confunde latitudes con longitudes

como si fueran modelos de sombrero.

Hay a quien le duelen las cabezas

y opta por separar el lóbulo frontal del resto de la higuera.

Un taladro perforó el cráneo de mi prima.

Sin duda fue un acto de solar justicia

cuya razón última ella ignora:

Trepanación de las fuerzas represivas,

libertad de culto y de caminos...

Letras llueven en el jardín de otoño

mientras me desenrosco las cabezas

y las coloco en bandejas isogónicas

para regocijo estricto de mi amante.

© Francis Ballesteros   

 

LoS ReMoLiNoS De La MeMoRia

La última mañana de primavera

salí a pasear la avenida que va de la plaza al campo.

Ya cerca de las murallas se levantó un viento extraño y sonoro

que obligaba a bailar. Obedientes, salieron a escena

espirales, sombreros y pétalos volanderos

mientras los coches coqueteaban con los remolinos

y los chopos repetían danzas de la Conchinchina.

Eso fue al principio.

Un violento golpe de suerte abrió las puertas de la ciudad

y yo me apresuré a cruzar el foso dando grandes zancadas

sin que nadie me siguiera. Al llegar al prado,

a mi alrededor bullían en sagrada confusión los objetos más insólitos,

algunos ovalados y otros de carne y hueso:

reyes, cartas, estalactitas,

frases célebres, fórmulas matemáticas,

consideraciones intempestivas y los brazos de una Venus.

Datos y conceptos se agolpaban frente a una aduana de neuronas

y una pareja de ocas pasó volando en una escoba.

Todo, y digo todo, me lo metí en la cabeza

con ayuda de un gorrito y un cucharón de palo. Mas de pronto

se extinguió el viento, y con él la música,

el movimiento y todos los olores.

La luz era un diamante y quise ser indio navajo.

Así que trepé a un haya para parecer más alto,

para ver más lejos. Para verme mejor.

Y lo ví todo.

Y casi todo olvidé.

 

 

QUIÉN ES QUIÉN

¿Cómo que quiénes somos? Y tú, ¿quién eres tú?

¿Cuatro años después sigues tan despistado?

Te daré una pista: no somos nadie, o aún peor,

somos otra cosa.

Generación XXI. En casa de nadie hay de todo,

como en el jardín de las delicias:

Profetas, locos, visionarios, polichinelas,

ranas, setas, orejas, sardinas.

Sumos sacerdotes, obispos leprosos,

edipos del Panjàb ebrios de sangre de uro,

chicas manga pintureras, espías, bonapartistas,

pollos deshuesados con un metrónomo por cabeza,

brujas castas y libertinos, merodeadores,

anarcas narigudos, gigantes y cabezudos...

...una simpática pareja de lémures con lupas incendiarias,

un lobo estepario transmutado en canis familiaris

por obra y magia de Nefertiti. Poetastros laureados,

ateos místicos que hablan con las piedras,

un sabio de las sombras expulsado a la beatitud luminosa

y un papista de Trento exiliado en el Averno...

...aves de corrala, putas, yonquis y toreros,

hidalgos, maricones, triángulos isósceles,

sufíes, pícaros, colchoneros, pilaristas y tiraduros,

desterrados y penitentes que componen misereres,

hombres de campo, madres con niño y niños con gato.

¿Y quién eres tú? Mucho cuidado, no resulte

que te has convertido en uno de los nuestros.

Nada es lo que parece. Nadie es lo que cree ser,

sino todo lo contrario.

Generación XXI: cuatro años:

Quien esté libre de virtudes, que tire la primera rosa.

© Francis Ballesteros   

 

ViaJe De CuMPLeaÑoS

Vas a volar por mundos infinitos,

mundos desiertos y planetas habitados.

Una larga travesía por viejas rutas y espacios vírgenes,

hacia destinos transgalácticos y mares interiores.

Toda la vida por delante. Por detrás, el libro.

En tu alegre peripecia explorarás poco a poco

tus fronteras y el intranquilo poliverso,

cruzarás las calles del pueblo

y tratarás con cien mujeres y con unos cuantos hombres

tan a fondo como os sea deseable.

Harás también escalas de soledad total,

tiempo para contar los lados de un triángulo

y trazar en la frente mapas de laberintos desarmados.

Admiro tu valor y no te envidio, o tal vez sí.

Al fin y al cabo, este viaje es el regalo de cumpleaños

que te hago para que descubras paso a paso

cosas nuevas u olvidadas, secuencias, vibraciones,

decimales tartamudos de la cifra.

Para que a la vuelta me cuentes lo que quieras: por ejemplo,

que todo da vueltas porque todo es redondo,

que amar es psicodélico

o que sabes un secreto que me hará libre.

© Francis Ballesteros   

 

La SaLuD

Sí, la salud es lo que importa.

Pero la salud, oh hermanos, no es esto.

No es esa neurosis que nos inoculan a todas horas

a través de los hediondos canales de propagación de enfermedades.

Entre programas de formación de enfermos imaginarios,

consultorios sentimentales para psicópatas noctívagos

y leyendas siniestras incrustadas en paquetes de cigarrillos,

apenas queda un individuo sano en estas yermas dehesas.

La salud es otra cosa, queridos niños. Esto es magia negra.

La salud es la alegría del alma, hija del Elíseo;

es la proporción áurea y casi heroica

entre la conciencia plena de sí mismo y el tibio roce de lo eterno.

La salud es primavera, fuerza, deseo.

La salud es guerra, amor y música.

© Francis Ballesteros   

 

EL SECRETO DEL TIGRE SIBERIANO

Primavera. Nueve niños juegan al escondite

Entre las lápidas del cementerio de una iglesia,

mientras sus azacanados cancerberos planean algo espontáneo.

Yo fumo y espero, conjurando quizás epifanías no deseadas

con mis bocanadas de humo gótico. Y así,

en el mismísimo instante en que se consuma el equinoccio

despierto junto a un tigre siberiano, viejo amigo de otros sueños,

que viene de muy lejos a contarme su secreto:

"No somos perros, no somos gatos, no somos esclavos,

pero aún hemos de pasar mucho frío más allá de Varsovia,

de muros berlineses y murallas chinas, telones de acero

y jaulas para conejos que un día se abren con la presión de un solo dedo,

como las tumbas de los faraones y tus pesadillas.

Un sol de injusticia congela las Siberias radiactivas donde nada brota.

Pues tras los muros se alzan otros muros y entre ellos

hay fosos profundos y templados donde flotan sonrientes cocodrilos.

Bajo los adoquines sólo hay playas de ratas ciegas,

mudos escoriales, osarios profanados y las entrañas yermas de la estepa.

Da igual. Los muros no son la prisión de la esperanza.

El muro es la esperanza, la excusa que busca tu memoria.

Los muros son las esclusas bondadosas del deseo.

Da igual; de todas formas habrás de cumplir tu misión, es tu destino.

¿No oyes a lo lejos las trompetas?

¿No tiemblas con el estruendo de las piedras?

Escucha y luego duerme, amigo mío.

Sueña. Olvida.

Olvida.

© Francis Ballesteros   

 

HaPPy eNDS?

Las despedidas siempre son un poco tristes. Si acaso,

el final de una pesadilla podría llamarse feliz,

como los ensueños del opio con haches intercaladas aquí y allá.

Pero hasta los malos tiempos, una vez superados,

dejan un poso de melancolía en el recuerdo

para lectura de brujas y adivinos universitarios.

Melancolía. Nostalgia, una forma de dolor.

Por lo que se fue y no volverá.

Por lo que nunca se tuvo y se perdió.

Toda historia tiene su final, siempre un poco triste,

como el adiós a la vida

del loco Wagner y de los gladiadores moribundos.

(Sí: nuestro comienzo fue maravilloso,

¡gloria al amor en las alturas!

¿Conseguiremos hacer feliz nuestro final?)

Pero no enfermemos de nostalgia, alegres compañeros 

de nave y de destino.

No nos instalemos en el recuerdo,

cuando sabemos que nos basta con dedicarle corteses visitas nocturnas

para obtener la dosis estrictamente necesaria

de dolor, vértigo y melancolía,

de risa, gozo e iluminación,

de indiferencia absoluta o de viento favorable

para proseguir la travesía.

Como cuando vamos al cine.

Como cuando cerramos los ojos.

© Francis Ballesteros 

 

LaTiDoS

Quisiera distanciarme cada vez más de las cosas del mundo

para poder contemplarlas de cuerpo entero y en plena danza.

Adquirir perspectiva, más alta, más ancha, más profunda

sobre las piedras y las plantas,

sobre los hombres y las arañas,

sobre las estrellas y bajo los neutrinos,

sobre los sexos y las amables dentelladas.

Pero a la vez quiero mantenerme cerca, tan cerca

que pueda oír los latidos acelerados de las salamandras.

Todo late.

Lejos y cerca, dentro y fuera, ubicuo y omnisciente.

Quisiera ser dios, 

pero no puedo.

Quisiera ser yo,

pero no debo.

¿No debo?

(Mub Er sein? Er mub sein!)

© Francis Ballesteros

   

HUMANISTAS, HUMANITOS

Humanistas, humanitos: dejáos de llantinas.

¿De qué os quejáis? ¿De falta de interés por vuestras letras?

Transmitid pasión y no tedio.

¿De que es magro vuestro ejército de seguidores?

Nunca fueron las ciencias del hombre asunto de multitudes.

¿De falta de dinero?

La sabiduría de los siglos es objeto de vocación,

de amor o vicio: si buscábais fortuna, errásteis el rumbo.

Acaso pocos creen en la utilidad de vuestos saberes.

Demostrad que no sólo son útiles, sino imprescindibles.

Pero no nos déis pena: provocad nuestra envidia.

Vivid en vuestro tiempo y salid a los mercados.

Dejad de reciclaros con másters de márketing

y vended cursos de filosofía a los economistas.

La crisis de las humanidades es como la del teatro:

o falsa o endémica. Así pues, basta de lágrimas.

Sabios del libro: encerráos en las bibliotecas o en las aulas

hasta que os devore la carcoma.

Filósofos del mundo: salid al mundo

y conquistadlo.

© Francis Ballesteros   

 

SAN ENERO, CERO, CERO

Una vez que los arbolitos de hoja perenne

han perdido ya sus hojas y sus bolas de cristal,

y los belenes dormitan en los trasteros

vigilados por soldados israelíes,

es hora ya de que resuenen con alegría los látigos

y los burros regresen a sus norias cargados de deseos compulsivos, 

absurdas preocupaciones y deudas impagables.

Las aguas vuelven a sus cauces desbordados

y aquí no ha pasado nada. San Enero.

San Enero. Un todo terreno es arrollado por un camello caminito de Dakar.

Dos masais saltan para dos turistas, y los pocos chechenos que nos quedan

esquivan misiles rusos meneando sus caderas al son de la vida loca.

El Vaticano suda entre fátimas, antipapas y cismas chinos y baskones,

mientras los desfiles de moda anuncian las tendencias

para la próxima media hora.

¡Aprovechen, señoras, nuestras rebajas! 

¡Compren, señores, compren nuestros hermosos jabalíes!

E la nave va, cubierta de algas y de una inmensa tela de araña,

por la cual viajan apretaditos, fulgurantes,

datos financieros, mujeres desnudas y extravagantes tesis doctorales.

Por eso, y para no ser menos, 

Generación XXI irrumpe alegremente en la red,

tras soltarse del trapecio bajo el peso amable 

del optimismo y las ganas de vivir,

y con el ingenuo propósito de aportar su granito de disparate

a la gran pelota de colorines.

© Francis Ballesteros   

 

HAZ LO QUE QUIERAS

Las consecuencias de nuestros actos son a veces terribles,

de cuando en cuando fabulosas y casi siempre inevitables.

Por ejemplo, pongamos que te disgusta el mundo.

En tal caso tienes varias alternativas (y algunas más):

Hacer lo posible por destruirlo:

busca el poder y la gloria, practica la  magia negra,

hazte terrorista o cazador de recompensas,

trabaja para algún gobierno

Hacer lo posible por mejorarlo:

protesta, postula, predica,

toca el violín (pero toca bien – gracias)

Resignarte a él:

yo qué sé, búscate la vida, cómprate una lavadora,

endéudate hasta la fontanela, pero no me lo cuentes

Abandonarlo cuanto antes:

viaja a la luna, pasa al otro lado, intenta vivir del arte

Selecciona tu opción y aprieta el botón Enter,

pero asume las consecuencias.

Puede, sin embargo, que este mundo

te satisfaga plenamente, que te encuentres en él

como pez en el agua o como seta en la cabeza.

Si así fuere, a disfrutar:

Haz lo que quieras, pero atente a las consecuencias

(a no ser que te libren de asumirlas

por razones humanitarias). 

© Francis Ballesteros   

 

FANTASÍA CROMÁTICA Y FUGA

Se encontraron por primera vez

junto al espejo de un armario oscuro

y quedaron ya hechizados sin remedio

por el reflejo hueco y luminoso de aquel instante.

Luego pasó el tiempo y escucharon muchas voces

con los ojos vendados y en silencio,

y esa danza muda y ciega fue rizando una locura.

Un día, por fuerza o por ventura, sus manos se rozaron con violencia

y del cataclismo nació una luna con forma de herradura.

Ella recuperó la voz y dijo:

"Es fácil hacer feliz a un niño"

El abrió los ojos y pensó:

"Mi pequeña mantis, no me pidas nada,

que si algo me pides yo te lo daré"

Antes del amanecer se casaron sin testigos

junto a la helada puerta de un templo en ruinas.

Ella le pidió: "Háblame a laúd"

El vació sus bolsillos y se ajustó el sombrero:

"Gota a gota, paso a paso,

y no me hagas nunca caso:

es así de simple"

© Francis Ballesteros   

 

EBRIO O EL ENANO SALTARÍN

- ¡¡El universo, el universo...!!, gritó un enano ebrio de sí mismo 

desde las alturas del gigantesco obelisco de cristal 

cuya cima había conquistado. 

Del monolito manaban luces y aguas, 

y a su alrededor pacía expectante un rebaño 

de ovejas insomnes, bomberos e insectos de la noche.

- ¡El universo es vuestro!, concluyó el enano 

justo antes de saltar al vacío tapándose la nariz.

Mas cuando apenas le separaban unas micras del impacto fatal, 

el enano se hizo humo ante el estupor de las libélulas. 

Un hilo de plata le condujo a alguno de los infinitos universos paralelos 

que se cruzan con el nuestro: en concreto, a uno de aquí al lado.

Y en esos mundos vivió nuestro enanito 

feliz y harto de perdices una larga vida, 

hasta que un día regresó a la patria 

para estamparse definitivamente contra el suelo.

© Francis Ballesteros  

 

EL ESTADO DE LAS MASAS

Como concluyera Newton al caerse de un guindo,

toda masa sometida a una aceleración produce una fuerza.

En virtud de esa ley se tomó La Bastilla, se sublevó Madrid

y fueron borrados del mapa todos los zares de todas las Rusias.

Hoy las masa no aceleran: se quedan quietas

o se mueven con la inercia feliz y pendular de un tentetieso.

Fermentando en los estadios y horneándose en las playas,

las masas esperan dócilmente entre gritos y bostezos

a que pase la vida y madure el limonero.

Nada. El acceso de las masas al poder

que temían Ortega y sus marquesas se quedó en nada.

El dominio de las elites sólo se mitiga en los breves

y escasos episodios en que se truecan unos amos por otros

(a veces ni entonces).

En nuestras parlanchinas demonocracias

el poder emana del pueblo pero no reside en él.

¿Dónde reside, pues? Naturalmente, en las mansiones

de los barrios altos, con rejas, céspedes y perros jurados.

Y anarquista el que no vote.

© Francis Ballesteros   

 

LOS ATEOS MíSTICOS 

En el reino de los conspiradores paranoicos

habita desde siempre una antigua raza de individuos excepcionales:

los ateos místicos.

No los distinguirás por su aspecto ni por ninguna marca en la frente;

fíjate más bien en su mirada y atiende al sonido de su risa.

Frente a la mayoría de los hombres,

prisioneros en cuerpo y alma de la gravedad terrestre,

ellos son espíritus inquietos que, a fuerza de girar 

obstinada y vertiginosamente sobre sí mismos,

escapan como planetas mercenarios al encuentro

de soles en los que arder y de lunas que fecundar.

Miedosos valentísimos que para exorcizar sus abismos

los invocan e incluso se instalan en ellos.

Esta estirpe ha dado al mundo grandes hombres,

algunos con mostacho y otros calvos,

todos funámbulos de la inteligencia

y conscientes de que tras un mal paso se agazapa la locura.

Crédulos y descreídos, frugales y gulosos, tiernos y terribles,

hasta su devenir mundano resulta extremo:

algunos llegan a ocupar sombríos tronos;

los más acaban perdiendo sus cabezas.

© Francis Ballesteros  

 

SIETE SEMANAS EN GLOBO

"Globalización" es un concepto dinámico

que se aplica al proceso de expansión mundial

del modelo de sociedad occidental y que, influyendo en el modo

en que tal expansión se percibe, determina sustancialmente

a su vez el desarrollo del propio proceso- diría un entendido.

Todos los caminos llevan a Roma,

pues la Tierra es redonda.

¿A dónde iremos a parar?

Al punto de partida.

¿De qué tienes miedo entonces?

¿De que alguien pinche el globo y sobre su rostro

en lugar de caramelos se derrame la maldición eterna?

Todos los caminos llevan a ti,

pues mi corazón es redondo.

Nuestros pecados son afilados y gravitan impacientes

como guillotinas sobre finos cuellos.

Pero tu virtud es una esfera

que sabe a mieles y flota en el agua.

© Francis Ballesteros   

 

EUROCHINA 

A los neobudistas de Hollywood y Boadilla del Monte

Justo en el instante en que la noche es burlada por el fuego

y se espabilan los aromas del otoño del loto y del rocío.

Justo entonces yo despliego las esencias:

oro, incienso y mirra, rutas de oriente, sintonías.

Hora de clavar al suelo mis miserias.

De anudar mis rodillas soñolientas

y encajar mi pelvis puntiaguda.

Cierro los ojos y abro bien todas las bocas,

mientras el alma gira y se atornilla 

en la nada jubilosa muy deprisa,

muy despacio, muy tranquila, como si nada.

Alguien a mi lado roe una flauta

y yo floto batiendo suavemente mis alas a compás 

alejándome sin queja de dios y de los gatos.

Mi labio superior tirita, 

luego debo estar en otra parte.

Fuera, en el jardín, junto a una ardilla

ha brotado el esqueje de acebo 

que planté para despedirme de Europa

con la cabeza afeitada, la cama recién hecha

y los bolsillos llenos de monedas.

© Francis Ballesteros   

 

 

 

 

 

 

 

ía DoLoRoSa