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SeXuS
*El entusisamo es
la condición primera de la salud plena.
Lo demás es lotería:
genes propicios y vientos favorables.-
*La pasión es la
causa primera del entusiasmo.
Cualquier otro efecto
es del todo secundario.-
*La atracción sexual
es la fuente más clara de pasión,
y en sus charcos
de agua pura nadan los niños y cantan las ranas
*Sólo con sexo no
se llenan las Biografías (o tal vez sí),
pero sin sexo se
tronchan las flautas
y se congelan las
guitarras.-
Despertad, armas
dormidas,
que llegó la primavera.
Pieles lúbricas
y puras,
preparáos para el
encuentro:
-estoy contento
estoy contento estoy contento estoy contento
porque hay una cosita
mona que me mira sonriendo.
TeaTRiTo
En la ciudad de los
calvos la noche es sofocante y húmeda
como los muslos de
una inglesa, tan caliente
como para penetrar
en un zaguán gótico
buscando refugio
entre crucetas y arbotantes.
Piedra, madera y
vidrio, y a la izquierda,
como de broma, un
teatrito barroco
con querubines dorados,
títeres con cola y tridente,
naturalezas vivas
y muertas, laúdes, violas de gamba
y mujeres blancas,
desbordantes, suculentas,
a punto de ser devoradas
por los sátiros...
Una rata se despista
entre sillares, reclinatorios y botellas de ron,
provocando la lujuria
del sacristán y su mancebo,
que sacuden sus escobas
para empalarla. Violas de gamba.
- "¡Tápese,
mujer, que no somos de madera...!",
rezonga en inglés
un astronauta
al contemplar los
senos envenenados de una virgen.
Música de flautas,
frotar de cuerdas metálicas
por los cuerpos y
los aros.
No te tapes, mujer,
que sí somos de madera.
Que somos como las
flautas, como las ratas,
los querubines, los
sátiros y las escobas,
y por eso ardemos
en las noches góticas de verano
cuando los sacristanes
vuelven la espalda
y el teatrito rezuma
su esplendor.
HaYaS, LiBRoS y oCTaViLLaS
Obélix, Crispín,
Gorgias de Leontinos,
una Marquesa y el
Demiurgo de un Espejo
paseaban apaciblemente
por una avenida de hayas y libros
cuando fueron asaltados
por una hermosa joven
que repartía cultérrimas
octavillas para disimular
sus taras monstruosas.
Pónganos cinco
cervezas dijo Obélix
para que mis amigos
y yo apacigüemos nuestro resentimiento
y nuestra sed de
mal.
Dos policías conducían
sendas motos
repartiendo analfabeta
seguridad ciudadana para disimular
sus taras monstruosas.
El sol relucía sobre
los libros y las hayas.
Pan y circo. Primavera.
Y buena letra.
MuSaS
y BaCaNTeS
Qué fácil es quedarse
quieto mientras la brisa de los años te despeina.
Más fácil aún que
abrir un agujero en una piedra,
en un amanecer de
pergaminos, en la sorda navaja de una trompeta,
y que la nada espante
a los bisontes.
Una estampida de
notas huye desbocada por mis venas
al encuentro de la
santa euritmia. Nadie sabrá nunca del todo
cuánto duró la inmaculada
concepción de mi sonata,
pues nadie sabe contar
el tiempo de las galaxias
ni calcular el peso
específico del mármol sonoro.
Dicho esto, encendamos
las velas de adviento
para que alumbren
nuestros hermosos cuerpos
tendidos junto al
clavicordio,
flotemos en la nube
del no-saber al amparo de las musas,
y que danzas de bacantes
nos embriaguen
hasta decir basta.
ANeSTeSia y CaTaRSiS
No me despiertan la luz ni el canto
de los pájaros
mientras transito en sueños por
las catacumbas del secreto.
Son unas carcajadas de gaviota
las que me devuelven violentamente
al agujero
en virtud de la ley gravísima de
las manzanas.
Así que sigo solo y renegrido en
mi mazmorra, mas yo también me río
como un demiurgo preso y loco,
como el enano de Lagerkvist, esperando a que el amo me extrañe y
me libere.
Sí: quien espera desespera, quien
se frena se desenfrena.
Pero la risa es más ligera que
el aire y flota sin ton ni son.
Gas hilarante y risa gaseosa. Anestesia
y catarsis.
Cómo no reír si todo es una broma...
La piedra y la negrura.
Las ratas, las nubes, las coles
y las cumbres de Bruselas.
El amor y la muerte y las sardinas.
Por eso se tronchan las ásperas
gaviotas
cuando desayunan en la orilla su
carroña.
Por eso yo me troncho y me atraganto
royendo el grave corazón de una
manzana.
eL LáTiGo
Si las pequeñas cosas de la moral
son inefables
y el canto del gallo traiciona
a quien predica,
ebrio de alcohol y de rocío,
las últimas razones de la sociología,
entonces estamos sordos como regaderas
o confundimos silogismos con alejandrinos.
Motivos estos para no desesperar,
para seguir aguardando una señal
por el puro deleite de aguardar,
columpiándonos sobre el ridículo
de la ciencia futura
en segundas rondas de financiación,
en divorcios deseables e historietas.
Por eso y por nada más,
cuando vayas con sociólogos
no olvides el látigo.
Happy
ends?
Las despedidas
siempre son un poco tristes. Si acaso,
el final de una
pesadilla podría llamarse feliz,
como los ensueños
del opio con haches intercaladas aquí y allá.
Pero hasta los malos
tiempos, una vez superados,
dejan un poso de
melancolía en el recuerdo
para lectura de
brujas y adivinos universitarios.
Melancolía. Nostalgia,
una forma de dolor.
Por lo que se fue
y no volverá.
Por lo que nunca
se tuvo y se perdió.
Toda historia tiene
su final, siempre un poco triste,
como el adiós a
la vida
del loco Wagner
y de los gladiadores moribundos.
(Sí: nuestro comienzo
fue maravilloso,
¡gloria al amor
en las alturas!
¿Conseguiremos hacer
feliz nuestro final?)
Pero no enfermemos
de nostalgia, alegres compañeros
de nave y de destino.
No nos instalemos
en el recuerdo,
cuando sabemos que
nos basta con dedicarle corteses visitas nocturnas
para obtener la
dosis estrictamente necesaria
de dolor, vértigo
y melancolía,
de risa, gozo e
iluminación,
de indiferencia
absoluta o de viento favorable
para proseguir la
travesía.
Como cuando vamos
al cine.
Como cuando cerramos
los ojos.
CaNCióN DeL
MaNiCoMio
Una
fila de locos
Arrastrando cadenas
Con los ojos vacíos
Y los culos al aire
Circulando sin mapa
Direcciones prohibidas
Cantinela infinita
Enseñando la lengua
Al eterno regreso
Sin retorno.
...
El embudo en el cráneo
El columpio vacío
Las bacantes dormidas
Pase usted el primero
Dos encabalgamientos
Sinalefa y desmonte
El bozal encendido
El cuchillo mellado
Procesión de los santos
Sin retorno.
...
Tramontana y siroco
Primavera en el rostro
La verdad por delante
Por detrás las trompetas
Extraños aquelarres los de los
cuerdos...
La aNuNCiaCióN
Se puede ser muy
pobre y tener una vaca,
una vaca sin leche
ni cornetas.
Se puede ser eternamente
lactante
y llegarse a morir
a algún establo
sediento y asaetado
por las musas.
Se puede andar descalzo
y ser amado
sin por ello deducir
causas o impuestos.
Se pueden imponer
sin condiciones
alas de bogavante
a nuestros héroes
mientras estallan
orquestas y mugidos.
Se puede ser un ángel
mentiroso
y salir a volar todas
las noches.
Podríamos bailar
mientras dormimos
si la música bendice
tus latidos
y tú los míos.
GALAXINA
Si me cuesta despertar
no es por pereza.
El agua de la vida
filtra las estampas del deseo
y suspende el desfile
de las horas.
Si me instalo en
el reino de la niebla
no es por inhalar
los vapores soberbios del alba
sino por someter
el rastro de las causas al aliento.
Si reniego de las
gafas y las rectas
será que soy amigo
de los fetos
y añoro la visión
líquida de los caracoles.
Si frecuento el paisaje
ahorcado de los sueños
no es por melancolía.
Es porque adoro tu
presencia sin razones ni reglas ni relojes.
Si te invoco cada
noche en la frontera
es para atravesarla
furtivo y sonriente
y bailar contigo
donde siempre.
La intranquilidad
del lago turba al pez de luna llena.
Pero a nosotros,
Galaxina,
nos serena.
úNiCo PeNSaMieNTo
Conozco
una obsesión que te persigue,
un vicio del que estás enamorada,
una leve cojera aristocrática,
una rara intuición para los ángulos
que te confiere estilo mientras
ardes.
Yo sé de una locura que te estorba
pero que no te duele más que el
limbo
donde van a parar todas las ranas
mancas y amargas, ranas sin sabores.
He soñado una orilla en la que
juegas
a tomar decisiones y a dar besos
mojándote los pies y las pestañas.
¿No hay nada más que yo pueda decirte
para que no lo pienses más y olvides?
Duérmete ya, dulzura, y saborea...
(......)
La
LoCuRa DeL eSCaRaBaJo
¡Oh,
Aniara, aniara sepulchralis,
cicindéliae con alma de metal,
escarabajo tigre, nave espacial!
Oh, Aniara: adónde vamos, dónde
me llevas...
Hoy no sé qué hacer ni qué pensar
siquiera,
ni encuentro mi equilibrio al asomarme
al reflejo de mi lamparita.
Debe de ser el cielo y mi grisura
o que al desandar caminos he olvidado
mis huellas en la escarcha.
He olvidado dejar huellas y me
pierdo.
Tengo frío.
Adónde vamos, Aniara, dónde estamos...
Temo asomar la frente por tus crótalos,
temo caer cegado por la noche
y que me muerdan los perros, que
me desprecien las vacas.
La distancia es tan inmensa que
no importa:
yo sigo solo, contigo, y vivo aquí.
Aniara: tengo frío y tengo sueño.
Me mareo de vértigo y me amparo
en la estela que deja la locura.
Tengo sueño.
NiÑo De PeCHo
¿Cuántas patas tiene
una araña?
¿Cuántas jorobas
tiene un camello?
La diosa de ocho
brazos me acunaba con compás travieso
para escándalo de
obispos sordos y organistas
que renegaban de
sus propias gibas.
No recuerdo quién
me secuestró
ni quién clavó sus
uñas en mi frente
mientras la congregación
aullaba sus pecados
y ardía de impudor
y de vergüenza.
- No eres nadie,
a nadie importas,
nadie serás, ni polvo
que no existe.
Lo que recuerdo es
un miedo oscuro,
el desamparo sin
verbo de los niños.
¿Qué vamos a hacer,
entonces, los sin dientes?
¿Qué destino nos
esperará desnudos?
Sordos, mancos, mansos
o asesinos,
podemos serlo todo
menos huérfanos.
Yo, fugitivo del
pecado y la vergüenza;
yo, entre camellos
y arañas escondido;
Tres veces yo, que
reconozco
el escalofrío familiar
de tus abrazos,
y sufro el deseo
de huir hacia tu tela,
escojo hundirme ya
en tu pecho hermoso,
lácteo, tibio, redentor,
y hacerme eterno.
Polvo eres tú, mi
diosa, luego existo.
HeRVoR De HuMaNoS
eN uN QueSo
Siento el hervor
de humanos en un queso
cada vez que regreso
a mi tangente.
La verdad se fermenta
en una cuba,
la mentira se incuba
en una orquesta.
Mis dedos de gitano
se atornillan
en la hendidura roja
de un embudo.
Verdad es el examen
de tu cuerpo.
Mentira es casi todo
lo que toco.
El sapo que no quiere
ser tragado
huye por la garganta
de una cebra,
pues mi verdad le
sabe siempre a poco.
La rubia soledad
que me desvela
es un puñal para
la niña insomne
que hierve y se me
clava de mentira.
MaNiFieSTo
Si la belleza es
convulsiva y la verdad revolucionaria
¿Por qué llevamos
tantos años soportando a los mismos artistas,
a los mismos dirigentes,
a los mismos profetas
(creadores de opinión
los llaman ahora)?
¿Habremos de hacer
caso a los apóstoles de pensamiento blando
y músculo duro,
y recitar cada mañana,
mientras hacemos
nuestra tabla de abdominales:
"nada hay
nuevo bajo el sol,
ya no hay alternativas,
la historia ha terminado"
¿Nos lo vamos a
tragar todo tan contentos
y sin rechistar?
***
Antes de que pase
el tiempo y no regrese,
y de que lluevan
meteoritos y serpientes,
no tendremos más
remedio que mover
nuestros neumáticos
culos
y dejar algunas
cosas claras (dos o tres)
aunque sea a gritos
los jóvenes pensamos,
actuamos, sufrimos y gozamos,
estamos hambrientos
de belleza y de verdad,
y sabemos escribir
versos y hacer revoluciones,
amar con pasión
y encender hogueras,
así que cuidado
con nosotros.
DeSCoLoQue
Yo me coloco y descoloco
y salto,
Y es entonces cuando
más te extraño,
cuando recuerdo los
paseos a caballo
o las largas travesías
sobre el lomo de una seta,
inhalando siglos
y viendo vibrar las piedras
ya sin temor ni arrepentimiento.
Hay que pasar mucho
miedo
para perderlo del
todo.
Yo me centro y me
descuelgo,
hablo y callo y no
paro de bailar.
No importa en qué
círculo me halle
ni lo que crujan
otros brazos presumidos.
Viajando me veo de
lejos
y al volver la mirada
no me encuentro.
Mis huellas son campanas
sin ton ni son
que me advierten
con su hermosa polifonía de caminos
del incendio que
prende en los penachos de los sioux
y en la helada soledad
del gato de las monjas.
Yo me espero y contraespero
para nunca llegar
antes de tiempo a mis citas contigo.
Yo me coloco y descoloco
y salto
como una pulga ensangrentada
mientras se me escapa
un otoño entre los dedos.
Porque hay que pasar
mucho frío
para arder del todo.
© Francis Ballesteros
MoRiR De CoSaS
RaRaS
Mueren de desamor
los perros cuando el amo
es condenado a saltar
desde algún faro
y estrellarse entre
las rocas y las olas.
Mueren de amor las
almas desdichadas
al asalto de un gozo
sin palabras.
Mueren de envidia
los verdugos
y de tristeza los
desterrados,
mas sobreviven los
que se nutren
de dolores viejos
y arcanos, de venganzas,
sin que nadie sepa
por dónde ni por qué.
Tales son los misterios
del sentir brujo y oscuro
y de otras pasiones
líquidas que a menudo
condenan sin querer
nuestros destinos
a que se estrellen
en las rocas del Cantábrico.
A que se mueran de
amor y cosas raras.
© Francis Ballesteros
SeCTaS
De vez en cuando,
y siempre a deshora,
emerge de una larva
algún zángano despistado
dispuesto a darse
un chapuzón de cuerpo entero
en voluntad propia
y redenciones ajenas.
Nihil novum sub solem.
La fórmula no siempre
es la misma,
pero el mensaje es
idéntico: El mundo se acaba,
o conmigo o contra
mí, o dentro o fuera, o Yo o el Caos.
Y el primer cómplice
es el más difícil,
pero siempre hay
un roto para una palangana.
Una vez derretido
el hielo, comienza la inmersión
en las profundidades
del cisma, en las regalías del espectáculo
y en la hipnosis
analgésica y devota de la voz del amo.
Al final del ensueño
no hay más remedio
que arder como una
berenjena, o bien partir la baraja,
salir corriendo y
empezar una nueva vida, esta vez como rana.
© Francis Ballesteros
MoNoGaMia
Una loba y un lobo
atraviesan
el bosque infinito
sobre una línea recta,
uno tras otro, toda
la vida,
hasta que un mal
rayo les parte y les separa.
Algunos hombres tienen
el privilegio
de elegir el número
de esposas
y multiplicarlo por
la raíz cuadrada de dos y viceversa.
El resultado de su
pasión varía según San Mateo y las ondinas.
Yo susurré a una
mujer al oído interno:
Soy polígamo de conveniencia,
monógamo de vocación,
y prometo serte fiel
y respetarte
hasta que la muerte
del amor nos parta y nos separe.
© Francis Ballesteros
LoBoToMíaS
Hay quien confunde
latitudes con longitudes
como si fueran modelos
de sombrero.
Hay a quien le duelen
las cabezas
y opta por separar
el lóbulo frontal del resto de la higuera.
Un taladro perforó
el cráneo de mi prima.
Sin duda fue un acto
de solar justicia
cuya razón última
ella ignora:
Trepanación de las
fuerzas represivas,
libertad de culto
y de caminos...
Letras llueven en
el jardín de otoño
mientras me desenrosco
las cabezas
y las coloco en bandejas
isogónicas
para regocijo estricto
de mi amante.
© Francis Ballesteros
LoS ReMoLiNoS De
La MeMoRia
La última mañana
de primavera
salí a pasear la
avenida que va de la plaza al campo.
Ya cerca de las murallas
se levantó un viento extraño y sonoro
que obligaba a bailar.
Obedientes, salieron a escena
espirales, sombreros
y pétalos volanderos
mientras los coches
coqueteaban con los remolinos
y los chopos repetían
danzas de la Conchinchina.
Eso fue al principio.
Un violento golpe
de suerte abrió las puertas de la ciudad
y yo me apresuré
a cruzar el foso dando grandes zancadas
sin que nadie me
siguiera. Al llegar al prado,
a mi alrededor bullían
en sagrada confusión los objetos más insólitos,
algunos ovalados
y otros de carne y hueso:
reyes, cartas, estalactitas,
frases célebres,
fórmulas matemáticas,
consideraciones intempestivas
y los brazos de una Venus.
Datos y conceptos
se agolpaban frente a una aduana de neuronas
y una pareja de ocas
pasó volando en una escoba.
Todo, y digo todo,
me lo metí en la cabeza
con ayuda de un gorrito
y un cucharón de palo. Mas de pronto
se extinguió el viento,
y con él la música,
el movimiento y todos
los olores.
La luz era un diamante
y quise ser indio navajo.
Así que trepé a un
haya para parecer más alto,
para ver más lejos.
Para verme mejor.
Y lo ví todo.
Y casi todo olvidé.
QUIÉN
ES QUIÉN
¿Cómo que quiénes
somos? Y tú, ¿quién eres tú?
¿Cuatro años después
sigues tan despistado?
Te daré una pista:
no somos nadie, o aún peor,
somos otra cosa.
Generación XXI. En
casa de nadie hay de todo,
como en el jardín
de las delicias:
Profetas, locos,
visionarios, polichinelas,
ranas, setas, orejas,
sardinas.
Sumos sacerdotes,
obispos leprosos,
edipos del Panjàb
ebrios de sangre de uro,
chicas manga pintureras,
espías, bonapartistas,
pollos deshuesados
con un metrónomo por cabeza,
brujas castas y libertinos,
merodeadores,
anarcas narigudos,
gigantes y cabezudos...
...una simpática
pareja de lémures con lupas incendiarias,
un lobo estepario
transmutado en canis familiaris
por obra y magia
de Nefertiti. Poetastros laureados,
ateos místicos que
hablan con las piedras,
un sabio de las sombras
expulsado a la beatitud luminosa
y un papista de Trento
exiliado en el Averno...
...aves de corrala,
putas, yonquis y toreros,
hidalgos, maricones,
triángulos isósceles,
sufíes, pícaros,
colchoneros, pilaristas y tiraduros,
desterrados y penitentes
que componen misereres,
hombres de campo,
madres con niño y niños con gato.
¿Y quién eres tú?
Mucho cuidado, no resulte
que te has convertido
en uno de los nuestros.
Nada es lo que parece.
Nadie es lo que cree ser,
sino todo lo contrario.
Generación XXI: cuatro
años:
Quien esté libre
de virtudes, que tire la primera rosa.
© Francis Ballesteros
ViaJe De CuMPLeaÑoS
Vas a volar por mundos
infinitos,
mundos desiertos
y planetas habitados.
Una larga travesía
por viejas rutas y espacios vírgenes,
hacia destinos transgalácticos
y mares interiores.
Toda la vida por
delante. Por detrás, el libro.
En tu alegre peripecia
explorarás poco a poco
tus fronteras y el
intranquilo poliverso,
cruzarás las calles
del pueblo
y tratarás con cien
mujeres y con unos cuantos hombres
tan a fondo como
os sea deseable.
Harás también escalas
de soledad total,
tiempo para contar
los lados de un triángulo
y trazar en la frente
mapas de laberintos desarmados.
Admiro tu valor y
no te envidio, o tal vez sí.
Al fin y al cabo,
este viaje es el regalo de cumpleaños
que te hago para
que descubras paso a paso
cosas nuevas u olvidadas,
secuencias, vibraciones,
decimales tartamudos
de la cifra.
Para que a la vuelta
me cuentes lo que quieras: por ejemplo,
que todo da vueltas
porque todo es redondo,
que amar es psicodélico
o que sabes un secreto
que me hará libre.
© Francis Ballesteros
La SaLuD
Sí, la salud es lo
que importa.
Pero la salud, oh
hermanos, no es esto.
No es esa neurosis
que nos inoculan a todas horas
a través de los hediondos
canales de propagación de enfermedades.
Entre programas de
formación de enfermos imaginarios,
consultorios sentimentales
para psicópatas noctívagos
y leyendas siniestras
incrustadas en paquetes de cigarrillos,
apenas queda un individuo
sano en estas yermas dehesas.
La salud es otra
cosa, queridos niños. Esto es magia negra.
La salud es la alegría
del alma, hija del Elíseo;
es la proporción
áurea y casi heroica
entre la conciencia
plena de sí mismo y el tibio roce de lo eterno.
La salud es primavera,
fuerza, deseo.
La salud es guerra,
amor y música.
© Francis Ballesteros
EL
SECRETO DEL TIGRE SIBERIANO
Primavera. Nueve
niños juegan al escondite
Entre las lápidas
del cementerio de una iglesia,
mientras sus azacanados
cancerberos planean algo espontáneo.
Yo fumo y espero,
conjurando quizás epifanías no deseadas
con mis bocanadas
de humo gótico. Y así,
en el mismísimo instante
en que se consuma el equinoccio
despierto junto a
un tigre siberiano, viejo amigo de otros sueños,
que viene de muy
lejos a contarme su secreto:
"No somos perros,
no somos gatos, no somos esclavos,
pero aún hemos de
pasar mucho frío más allá de Varsovia,
de muros berlineses
y murallas chinas, telones de acero
y jaulas para conejos
que un día se abren con la presión de un solo dedo,
como las tumbas de
los faraones y tus pesadillas.
Un sol de injusticia
congela las Siberias radiactivas donde nada brota.
Pues tras los muros
se alzan otros muros y entre ellos
hay fosos profundos
y templados donde flotan sonrientes cocodrilos.
Bajo los adoquines
sólo hay playas de ratas ciegas,
mudos escoriales,
osarios profanados y las entrañas yermas de la estepa.
Da igual. Los muros
no son la prisión de la esperanza.
El muro es la esperanza,
la excusa que busca tu memoria.
Los muros son las
esclusas bondadosas del deseo.
Da igual; de todas
formas habrás de cumplir tu misión, es tu destino.
¿No oyes a lo lejos
las trompetas?
¿No tiemblas con
el estruendo de las piedras?
Escucha y luego duerme,
amigo mío.
Sueña. Olvida.
Olvida.
© Francis Ballesteros
HaPPy eNDS?
Las despedidas siempre
son un poco tristes. Si acaso,
el final de una pesadilla
podría llamarse feliz,
como los ensueños
del opio con haches intercaladas aquí y allá.
Pero hasta los malos
tiempos, una vez superados,
dejan un poso de
melancolía en el recuerdo
para lectura de brujas
y adivinos universitarios.
Melancolía. Nostalgia,
una forma de dolor.
Por lo que se fue
y no volverá.
Por lo que nunca
se tuvo y se perdió.
Toda historia tiene
su final, siempre un poco triste,
como el adiós a la
vida
del loco Wagner y
de los gladiadores moribundos.
(Sí: nuestro comienzo
fue maravilloso,
¡gloria al amor en
las alturas!
¿Conseguiremos hacer
feliz nuestro final?)
Pero no enfermemos
de nostalgia, alegres compañeros
de nave y de destino.
No nos instalemos
en el recuerdo,
cuando sabemos que
nos basta con dedicarle corteses visitas nocturnas
para obtener la dosis
estrictamente necesaria
de dolor, vértigo
y melancolía,
de risa, gozo e iluminación,
de indiferencia absoluta
o de viento favorable
para proseguir la
travesía.
Como cuando vamos
al cine.
Como cuando cerramos
los ojos.
© Francis Ballesteros
LaTiDoS
Quisiera distanciarme
cada vez más de las cosas del mundo
para poder contemplarlas
de cuerpo entero y en plena danza.
Adquirir perspectiva,
más alta, más ancha, más profunda
sobre las piedras
y las plantas,
sobre los hombres
y las arañas,
sobre las estrellas
y bajo los neutrinos,
sobre los sexos y
las amables dentelladas.
Pero a la vez quiero
mantenerme cerca, tan cerca
que pueda oír los
latidos acelerados de las salamandras.
Todo late.
Lejos y cerca, dentro
y fuera, ubicuo y omnisciente.
Quisiera ser dios,
pero no puedo.
Quisiera ser yo,
pero no debo.
¿No debo?
(Mub Er sein? Er
mub sein!)
© Francis Ballesteros
HUMANISTAS, HUMANITOS
Humanistas, humanitos:
dejáos de llantinas.
¿De qué os quejáis?
¿De falta de interés por vuestras letras?
Transmitid pasión
y no tedio.
¿De que es magro
vuestro ejército de seguidores?
Nunca fueron las
ciencias del hombre asunto de multitudes.
¿De falta de dinero?
La sabiduría de los
siglos es objeto de vocación,
de amor o vicio:
si buscábais fortuna, errásteis el rumbo.
Acaso pocos creen
en la utilidad de vuestos saberes.
Demostrad que no
sólo son útiles, sino imprescindibles.
Pero no nos déis
pena: provocad nuestra envidia.
Vivid en vuestro
tiempo y salid a los mercados.
Dejad de reciclaros
con másters de márketing
y vended cursos de
filosofía a los economistas.
La crisis de las
humanidades es como la del teatro:
o falsa o endémica.
Así pues, basta de lágrimas.
Sabios del libro:
encerráos en las bibliotecas o en las aulas
hasta que os devore
la carcoma.
Filósofos del mundo:
salid al mundo
y conquistadlo.
© Francis Ballesteros
SAN ENERO, CERO,
CERO
Una vez que los arbolitos
de hoja perenne
han perdido ya sus
hojas y sus bolas de cristal,
y los belenes dormitan
en los trasteros
vigilados por soldados
israelíes,
es hora ya de que
resuenen con alegría los látigos
y los burros regresen
a sus norias cargados de deseos compulsivos,
absurdas preocupaciones
y deudas impagables.
Las aguas vuelven
a sus cauces desbordados
y aquí no ha pasado
nada. San Enero.
San Enero. Un todo
terreno es arrollado por un camello caminito de Dakar.
Dos masais saltan
para dos turistas, y los pocos chechenos que nos quedan
esquivan misiles
rusos meneando sus caderas al son de la vida loca.
El Vaticano suda
entre fátimas, antipapas y cismas chinos y baskones,
mientras los desfiles
de moda anuncian las tendencias
para la próxima media
hora.
¡Aprovechen, señoras,
nuestras rebajas!
¡Compren, señores,
compren nuestros hermosos jabalíes!
E la nave va, cubierta
de algas y de una inmensa tela de araña,
por la cual viajan
apretaditos, fulgurantes,
datos financieros,
mujeres desnudas y extravagantes tesis doctorales.
Por eso, y para no
ser menos,
Generación XXI irrumpe
alegremente en la red,
tras soltarse del
trapecio bajo el peso amable
del optimismo y las
ganas de vivir,
y con el ingenuo
propósito de aportar su granito de disparate
a la gran pelota
de colorines.
© Francis Ballesteros
HAZ LO QUE QUIERAS
Las consecuencias
de nuestros actos son a veces terribles,
de cuando en cuando
fabulosas y casi siempre inevitables.
Por ejemplo, pongamos
que te disgusta el mundo.
En tal caso tienes
varias alternativas (y algunas más):
Hacer lo posible
por destruirlo:
busca el poder y
la gloria, practica la magia negra,
hazte terrorista
o cazador de recompensas,
trabaja para algún
gobierno
Hacer lo posible
por mejorarlo:
protesta, postula,
predica,
toca el violín (pero
toca bien gracias)
Resignarte a él:
yo qué sé, búscate
la vida, cómprate una lavadora,
endéudate hasta la
fontanela, pero no me lo cuentes
Abandonarlo cuanto
antes:
viaja a la luna,
pasa al otro lado, intenta vivir del arte
Selecciona tu opción
y aprieta el botón Enter,
pero asume las consecuencias.
Puede, sin embargo,
que este mundo
te satisfaga plenamente,
que te encuentres en él
como pez en el agua
o como seta en la cabeza.
Si así fuere, a disfrutar:
Haz lo que quieras,
pero atente a las consecuencias
(a no ser que te
libren de asumirlas
por razones humanitarias).
© Francis Ballesteros
FANTASÍA CROMÁTICA
Y FUGA
Se encontraron por
primera vez
junto al espejo de
un armario oscuro
y quedaron ya hechizados
sin remedio
por el reflejo hueco
y luminoso de aquel instante.
Luego pasó el tiempo
y escucharon muchas voces
con los ojos vendados
y en silencio,
y esa danza muda
y ciega fue rizando una locura.
Un día, por fuerza
o por ventura, sus manos se rozaron con violencia
y del cataclismo
nació una luna con forma de herradura.
Ella recuperó la
voz y dijo:
"Es fácil hacer
feliz a un niño"
El abrió los ojos
y pensó:
"Mi pequeña
mantis, no me pidas nada,
que si algo me pides
yo te lo daré"
Antes del amanecer
se casaron sin testigos
junto a la helada
puerta de un templo en ruinas.
Ella le pidió: "Háblame
a laúd"
El vació sus bolsillos
y se ajustó el sombrero:
"Gota a gota,
paso a paso,
y no me hagas nunca
caso:
es así de simple"
© Francis Ballesteros
EBRIO O EL ENANO
SALTARÍN
- ¡¡El universo,
el universo...!!, gritó un enano ebrio de sí mismo
desde las alturas
del gigantesco obelisco de cristal
cuya cima había conquistado.
Del monolito manaban
luces y aguas,
y a su alrededor
pacía expectante un rebaño
de ovejas insomnes,
bomberos e insectos de la noche.
- ¡El universo es
vuestro!, concluyó el enano
justo antes de saltar
al vacío tapándose la nariz.
Mas cuando apenas
le separaban unas micras del impacto fatal,
el enano se hizo
humo ante el estupor de las libélulas.
Un hilo de plata
le condujo a alguno de los infinitos universos paralelos
que se cruzan con
el nuestro: en concreto, a uno de aquí al lado.
Y en esos mundos
vivió nuestro enanito
feliz y harto de
perdices una larga vida,
hasta que un día
regresó a la patria
para estamparse definitivamente
contra el suelo.
© Francis Ballesteros
EL ESTADO DE LAS
MASAS
Como concluyera Newton
al caerse de un guindo,
toda masa sometida
a una aceleración produce una fuerza.
En virtud de esa
ley se tomó La Bastilla, se sublevó Madrid
y fueron borrados
del mapa todos los zares de todas las Rusias.
Hoy las masa no aceleran:
se quedan quietas
o se mueven con la
inercia feliz y pendular de un tentetieso.
Fermentando en los
estadios y horneándose en las playas,
las masas esperan
dócilmente entre gritos y bostezos
a que pase la vida
y madure el limonero.
Nada. El acceso de
las masas al poder
que temían Ortega
y sus marquesas se quedó en nada.
El dominio de las
elites sólo se mitiga en los breves
y escasos episodios
en que se truecan unos amos por otros
(a veces ni entonces).
En nuestras parlanchinas
demonocracias
el poder emana del
pueblo pero no reside en él.
¿Dónde reside, pues?
Naturalmente, en las mansiones
de los barrios altos,
con rejas, céspedes y perros jurados.
Y anarquista el que
no vote.
© Francis Ballesteros
LOS ATEOS MíSTICOS
En el reino de los
conspiradores paranoicos
habita desde siempre
una antigua raza de individuos excepcionales:
los ateos místicos.
No los distinguirás
por su aspecto ni por ninguna marca en la frente;
fíjate más bien en
su mirada y atiende al sonido de su risa.
Frente a la mayoría
de los hombres,
prisioneros en cuerpo
y alma de la gravedad terrestre,
ellos son espíritus
inquietos que, a fuerza de girar
obstinada y vertiginosamente
sobre sí mismos,
escapan como planetas
mercenarios al encuentro
de soles en los que
arder y de lunas que fecundar.
Miedosos valentísimos
que para exorcizar sus abismos
los invocan e incluso
se instalan en ellos.
Esta estirpe ha dado
al mundo grandes hombres,
algunos con mostacho
y otros calvos,
todos funámbulos
de la inteligencia
y conscientes de
que tras un mal paso se agazapa la locura.
Crédulos y descreídos,
frugales y gulosos, tiernos y terribles,
hasta su devenir
mundano resulta extremo:
algunos llegan a
ocupar sombríos tronos;
los más acaban perdiendo
sus cabezas.
© Francis Ballesteros
SIETE SEMANAS EN
GLOBO
"Globalización"
es un concepto dinámico
que se aplica al
proceso de expansión mundial
del modelo de sociedad
occidental y que, influyendo en el modo
en que tal expansión
se percibe, determina sustancialmente
a su vez el desarrollo
del propio proceso- diría un entendido.
Todos los caminos
llevan a Roma,
pues la Tierra es
redonda.
¿A dónde iremos a
parar?
Al punto de partida.
¿De qué tienes miedo
entonces?
¿De que alguien pinche
el globo y sobre su rostro
en lugar de caramelos
se derrame la maldición eterna?
Todos los caminos
llevan a ti,
pues mi corazón es
redondo.
Nuestros pecados
son afilados y gravitan impacientes
como guillotinas
sobre finos cuellos.
Pero tu virtud es
una esfera
que sabe a mieles
y flota en el agua.
© Francis Ballesteros
EUROCHINA
A los neobudistas
de Hollywood y Boadilla del Monte
Justo en el instante
en que la noche es burlada por el fuego
y se espabilan los
aromas del otoño del loto y del rocío.
Justo entonces yo
despliego las esencias:
oro, incienso y mirra,
rutas de oriente, sintonías.
Hora de clavar al
suelo mis miserias.
De anudar mis rodillas
soñolientas
y encajar mi pelvis
puntiaguda.
Cierro los ojos y
abro bien todas las bocas,
mientras el alma
gira y se atornilla
en la nada jubilosa
muy deprisa,
muy despacio, muy
tranquila, como si nada.
Alguien a mi lado
roe una flauta
y yo floto batiendo
suavemente mis alas a compás
alejándome sin queja
de dios y de los gatos.
Mi labio superior
tirita,
luego debo estar
en otra parte.
Fuera, en el jardín,
junto a una ardilla
ha brotado el esqueje
de acebo
que planté para despedirme
de Europa
con la cabeza afeitada,
la cama recién hecha
y los bolsillos llenos
de monedas.
© Francis Ballesteros
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